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El nuevo hombre: ¿Clooney, Beckham o Borovoy?Por Mauricio González Lara
No hasta hace mucho, el “metrosexual”, ese hombre relamido tan preocupado por su apariencia física como la supermodelo más cotizada del mercado, era el ideal a seguir del consumo masculino. “Hip”, urbano, y pudiente, el “metrosexual” parecía encapsular el espíritu de una época donde el estilo y la sustancia, la forma y el fondo, conformaban una compacta unidad. Las mujeres, en teoría, lo encontraban atractivo por su apariencia imposiblemente limpia y su dizque alta sensibilidad (la cual se reducía a distinguir un corte de pelo de 800 pesos a uno de 150); los hombres, supuestamente, aspirábamos a la metrosexualidad porque, oh sorpresa, estábamos cansados de pretender que la moda no nos importaba. La desesperación por ser “fashion” era palpable: de repente, la televisión se pobló de programas al estilo de Queer eye for the straight guy y personajes de muy dudoso talento (¡que iban desde David Beckham hasta Ari Borovoy!) aparecían en las portadas de revistas de lifestyle masculino. Si no se ambicionaba la “metrosexualidad”, la alternativa era mucho peor: la “retrosexualidad”, la clase de hombre vulgar y descuidado cuyas ambiciones en la vida se pueden resumir en tres palabras: “futbol”, “sexo” y “cerveza”. O en una iconografía más sencilla: ¿Jude Law u Homero Simpson? El dilema que representó la “metrosexualidad”, y que dominó la primera mitad de esta década, era falso, pues no sólo no era representativo del amplio rango de tipologías existentes, sino que resultaba casi ofensivo para cualquier hombre que se preciara en verdad de serlo. De manera más reciente, han aparecido otras tipologías que han intentado oponerse al maniqueísmo “metrosexual”/”retrosexual”. El “ubersexual”, representado por una especie de hombre pudiente y sofisticado, pero con solidez intelectual, mayor porte y menor proclividad al exceso estético, se ha erigido hoy como el modelo a seguir. No es casual que George Clooney, “el “ubersexual” por excelencia, sea la estrella favorita y más respetada de Hollywood. Asimismo, el renovado interés por Internet y el triunfo de personalidades al estilo de Steve Jobs, ha contribuido a que el “tecnosexual”, el eterno obsesionado con los gadgets “tecnológicos”, esté de nuevo en boga. El consumidor masculino, sin embargo, es más elusivo e impredecible: los constantes cambios en los factores económico-sociales generan un sinfín de variaciones en el comportamiento del hombre contemporáneo, por lo que sus hábitos de consumo (y por ende, su sentido de imagen y pertenencia) son cada vez más difíciles de precisar. Bajo ese contexto, Grado 7, la unidad de estudio antropológico de JWT México, realizó una investigación denominada Hombre nuevo, la cual se enfocó a delinear una nueva clasificación que estuviera más cercana a retratar la masculinidad de hoy. Según el estudio, este “hombre nuevo” se enfrenta a una diferente relación de pareja, a una reestructuración de responsabilidades en el hogar y a una fuerte competencia laboral, entre muchos otros factores que determinan su evolución. Para Grado 7, existen ocho clases de hombre nuevo: 1)El Explorador. Busca una vida más auténtica y satisfactoria; es autónomo, independiente, ambicioso; genera vínculos afectivos con marcas que reflejen esa forma expansiva de ser. 2 El Amante. Encuentra su identidad al descubrir un sujeto u objeto que ame; gusta de la sensualidad y el placer, por lo que se casa más con experiencias sensoriales que con productos específicos; cuenta con el don de la pasión, la gratitud y el compromiso. 3) El Protector. Busca dar, nutrir, cuidar, proteger; su deseo es la pertenencia y conexión con los otros sin perder su propia identidad; busca balance y equilibrio; es optimista, empático, emotivo y sensible. Básicamente, el perfecto padre de familia. 4) El Guerrero. Ejerce dominio para mejorar su entorno; desea probarse a sí mismo y ante los demás a través de acciones arriesgadas; integra a su personalidad la fuerza, la competencia y el poder y el coraje. Para este individuo, el goce está en competir y ganar, sea en el deporte, el amor o la oficina. 5) El Destructor. Busca destruir lo que no funciona, desea la revolución; tiene el don de la libertad, su estrategia es la disrupción; forma su identidad fuera de la estructura social; es el disidente, el exiliado, el diferente. Los iconoclastas de cualquier área o género son la viva representación de esta tipología. 6) El Creador. Sus dones son el poder de transformación de sí mismos; busca la autenticidad y la congruencia a través de sus verdades internas. En esta tipología entran los operadores e interlocutores que negocian constantemente en los mundos de la política y el dinero. 7) El Experto. Utiliza la inteligencia y liderazgo para entender al mundo y mantener el orden; es carismático y astuto; confía en sus propios procesos de pensamiento. Los directores y gerentes suelen pertenecer a esta clase de hombre. 8) El Mago. Combina visión creativa y voluntad de transformar lo existente en algo nuevo; su objetivo es hacer realidad sus sueños; es visionario, innovador, líder y carismático. Una versión más benevolente de “El Destructor”, pues a diferencia de este último, “El Mago” busca el cambio por la sorpresa misma de la transformación, y no tanto por odio o rechazo al orden establecido
Nuevas familias El nuevo consumidor masculino ya no se limita a desenvolverse en el marco de una familia tradicional (aunque este modelo siga siendo la norma de orden social en nuestro país), sino que busca innovar a través de la conformación de nuevas tipologías de familias, las cuales han sido identificadas de la siguiente manera por Grado 7: *La triangular. Una pareja y un solo hijo. No es el hijo único sobreprotegido, sino se le dan márgenes de libertad, así como de responsabilidad, mayores a los de las familias tradicionales. *La DINK temporal. Una pareja de doble ingreso y sin hijos (double income/no kids) que no cuenta con planes a futuro. No planea a más de tres meses. Goza el momento y ya. *La DINK. Una pareja de doble ingreso que se ve junta por un periodo largo. A diferencia de la temporal, esta familia es más susceptible de gastar en créditos hipotecarios o inversiones de fondos que los DINKS temporales, quienes están más inclinados a gastar en viajes o placeres más inmediatos. *La NeoDINK. Cuando los hijos dejan el hogar y los papás, relativamente jóvenes, se ven forzados a reencontrarse. Esta pareja comienza de nuevo a salir y formar nuevos patrones de consumo (esta clase de pareja que es un target ideal para Viagra, Levitra o Cialis). *La unipersonal. Se visualizan como una familia de uno. Mis videos, mis discos, mi computadora. Es un equipo de “uno” que vive solo pero no se siente solo. Su contexto gira en torno a él y vive solo por elección. Este tipo de familia –hasta hace poco inexistente en Latinoamérica–, es una tendencia que se consolida cada vez más entre los “bohemios burgueses” de México (país donde por lo general los hombres no están acostumbrados a vivir solos: la mayoría se sale de su casa para casarse). *La familia por elección. Grupos de amigos que deciden vivir juntos en un departamento o casa. Pueden conocerse de mucho tiempo atrás o juntarse en función de un interés común, como el trabajo o la profesión, por ejemplo. Es un tipo de familia libre cuyo punto de convergencia es un estilo de vida determinada. *La arrejuntada. Cuando los miembros de la pareja llegan con hijos de otras familias anteriores. Tú, yo, mis hijos y tus hijos. Son nuevas fórmulas que poco tiene que ver con la vieja idea del padrastro o la madrastra, y más con dinámicas de convivencia más dinámicas entre las nuevas y las viejas parejas. *La solidaria. Cuando una pareja adopta a una persona externa o decide incorporar a familiares en necesidad de un hogar. Serán las clasificaciones de Grado 7 lo suficientemente inclusivas para delinear los perfiles del hombre contemporáneo? Probablemente no, pero por lo menos es un buen inicio. Estas clasificaciones son apenas la punta del iceberg para acceder al resto de la población masculina. Por ello, las marcas y productos que lo volteen a ver ahora y lo conozcan desde el principio lograrán ganar su corazón, pero sobre todo, sus bolsillos. (F)
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Machismo rosa
¿Cuál es el peor estilo de machismo? A mi juicio, no es el que visualiza a la mujer como una sirvienta cuyo fin es atender al marido y procrear, sino el que la concibe como un ser frágil y "lindo" al que se le debe de proteger de la realidad, como si fuera una especie de perrito miniatura incapaz de asumir responsabilidades o soportar durezas, y que sólo sirve para fines ligeramente más elevados que los ornamentales. O sea, es un machismo tan profundo e inmanente a nuestra conducta que ya ni siquiera lo detectamos. Van algunos ejemplos:
+"No digas eso enfrente de una dama." +"Ese trabajo es muy duro, manda a un hombre." +"Que las plazas de diseño y relaciones públicas las ocupen mujeres (y si están guapas, ¡mucho mejor!)." +"Cédele el asiento a la señorita ("si ni siquiera la conozco", piensa el niño que recibe la orden de su padre en el metro o en el autobús).
Etcétera, etcétera, etcétera. Lo peor es que a veces esto pasa como una curiosa forma de caballerosidad que incluso es apoyada por varias mujeres. Es un “machismo rosa”; un machismo no violento que termina siendo tan o más ofensivo que cualquier conducta abiertamente discriminatoria. Esta clase de machismo tiene ecos en diversas áreas relacionadas con la empresa. La mercadotecnia no es la excepción.
En el libro No piense en rosa (Editorial Norma, 2006), las analistas Lisa Jonson y Andrea Learned exponen una interesante hipótesis de trabajo: la mercadotecnia orientada a las mujeres es inefectiva debido a que está elaborada bajo la dinámica de un pensamiento “rosa”. En los últimos años, las compañías han perseguido las abultadas billeteras de las mujeres que están transformando el mercado mediante el lanzamiento de numerosas estrategias publicitarias diseñadas para atrapar la imaginación femenina. Sin embargo, lo han hecho mal, muy mal. La razón: han trabajado a partir de una visión en extremo estereotipada de lo que las mujeres quieren. De acuerdo con Jonson y Learned, cuando los mercadólogos imaginan lo que quieren las mujeres piensan en colores pastel, flores o versiones más “lights” del producto original. El resultado ha sido un marketing cursi que poco tiene que ver con las mujeres de la actualidad. Van tres consejos para ponerse a la vanguardia en marketing femenino y evitar el pensamiento rosa:
2. Las mujeres no actúan como bloque. Di no al concepto de “iniciativas para mujeres”. Las mujeres como grupo no ocupan un nicho uniforme. De hecho, las mujeres constituyen un mercado que se puede segmentar de muchas maneras diferentes. Las consumidoras actuales son mujeres con variados puntos de vista y distintas experiencias de vida. En primer lugar, existe una generación de mujeres que creció antes del éxodo masivo del hogar. La siguiente generación ayudó a allanar el camino de ingreso a la fuerza laboral (con frecuencia a un costo personal y social muy alto). Finalmente, las nuevas generaciones de mujeres están ampliando aún más las libertades duramente ganadas de acceder al trabajo y elegir sus carreras profesionales. Cada una de estas mujeres tiene perspectivas diferentes. Incluso, todos los días surgen subconjuntos; por ejemplo, mujeres profesionales que deciden no casarse y cuentan con bastantes ingresos disponibles; o mujeres solteras que deciden adoptar niños y criarlos al tiempo que trabajan. Este no es un movimiento exclusivo del primer mundo, sino que ya también comienza a darse en algunos círculos de la sociedad mexicana.
Los consumidores no siempre saben lo que quierenJulian Smith, renombrado ejecutivo detrás de la exitosa campaña de relanzamiento de Coca-Cola Light en Latinoamérica en 2005, se acaba de integrar a la agencia JWT México como vicepresidente de planning. Su misión: convencer a las marcas mexicanas a olvidar las formas convencionales de publicidad, fuertemente basadas en el insight del customer research, a atreverse a ser diferentes. Platicamos con él al respecto. Todo el mundo habla del valor de ser diferente, al punto en que ya no representa mayor innovación. ¿Qué hace que tus propuestas sean genuinamente diferentes? La definición que los demás tienen de “diferente” es equivocada; para la mayoría, ser diferente equivale a ser colorido y ruidoso, a que una marca grite sus atributos de una manera intrusiva y grosera. Para nosotros, ser diferentes equivale a ser claro y distinguido. Todo mundo en la publicidad habla del valor de comunicarse con los clientes; del valor de los famosos insights o conocimientos profundos derivados de la investigación de campo en relación con el cliente. Esta dinámica ha redundado en que todos los que nos dedicamos a la publicidad contemos con conocimientos muy genéricos, y lo genérico es sinónimo de igualdad. Hay industrias donde todos los comerciales son exactamente iguales. ¿Algún ejemplo? La industria de los cosméticos, en apariencia tan sofisticada y vanguardista; sus comerciales siempre se basan en las mismas premisas: contratación de estrellas famosas que le dan su apoyo al producto, escenas que muestren a mujeres teniendo problemas con su cabello, despliegue espectacular del producto, acreditaciones científicas de las fórmulas de los shampoos orientadas a convencer a las mujeres de que ese producto es tecnológicamente infalible, tomas estilizadas de mujeres agitando su cabello, en fin. Estoy seguro que esos comerciales se basan en buena medida en los famosos insights de los consumidores, en lo que ellos creen que quieren ver. Lo que nosotros proponemos es ir más allá de eso; en ofrecerle a los consumidores una verdad que hayan pasado por alto en relación con su vida actual e inspirarlos para formarse una mejor perspectiva de su mañana. ¿Los consumidores no saben lo que quieren? No siempre. Tomemos el ejemplo de Johnnie Walker: la mayoría de los whiskies centran su imagen de marca en un personaje exitoso que ha alcanzado la cúspide y se sienta a contemplar plácidamente sus logros; la publicidad de Johnnie Walker, si bien nos habla sobre triunfo e inspiración personal, también nos habla sobre la necesidad de seguir caminando y obtener nuevos éxitos. Es una diferencia sustancial. Los otros whiskies seguramente diseñaron su campaña en función de la imagen que los consumidores tenían de sí mismos y en lo que creían querer; Johnnie Walker, en cambio, detectó un anhelo no expresado que inspiró no sólo a los consumidores, sino a un público más amplio. ¿Debemos decirle entonces adiós al customer research? Desde luego que no. Es más, en nuestro equipo contamos con antropólogos e investigadores; sin embargo, hay que tomar en cuenta que la mejor investigación en torno a la marca y sus consumidores proviene de la misma compañía que posee esa marca. Ellos son los que cuentan con un mejor sentido de mercado a ese respecto. Nosotros podemos ayudarlos con otra clase de estudios, pero nuestra labor principal, creo, es la de ayudarles a construir historias y narraciones que diferencien sus productos y los ayuden a ser referentes del estilo de vida al que aspira pertenecer su potencial consumidor. (F) Más sobre publicidad y marketing en Altaempresa.com |
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