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    ¿Funcionó el marketing online de los partidos?



    El 26 de junio, El Financiero publicó el reportaje Cibercampañas, territorio libre, firmado por Angelle Hernández. En el texto aparecen algunas reflexiones que compartí con la reportera en torno a la efectividad de las campañas de los partidos políticos en Internet. Básicamente, hablo sobre branding online, por lo que no creo que esté de más compartir el reportaje con ustedes en este blog de negocios. Va una versión editada del reportaje escrito por Angelle:

    El pasado 3 de mayo, México arrancó campañas políticas electorales en silencio y sin concentraciones humanas a causa de la contingencia sanitaria ocasionada por el virus de la influenza. Pocos fueron los que se atrevieron a salir con tapabocas y gel desinfectante a hacerse propaganda, por lo que “el miedo y la desinformación” orillaron a los políticos a utilizar a Internet para hacer campaña: un medio poderoso al que tiene acceso un cuarto de la población, que no cuesta un peso, donde no hay ley, y que si bien empezó a utilizarse de manera notoria en las elecciones del 2006 por los seguidores de Andrés Manuel López Obrador para denunciar “el fraude electoral”, ha cobrado fuerza en estas elecciones intermedias del 2009.

    Ante la emergencia sanitaria y las restricciones de una ley electoral que impide a los candidatos la compra de tiempos en radio y televisión, dirigentes de partidos, candidatos a gobernadores y aspirantes a diputados inundaron la red con mensajes, anuncios y videos de guerra sucia. ¿Pero es Internet un medio efectivo para ganar elecciones? El medio fue decisivo para el triunfo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ¿pero tendrá el mismo impacto en este país?

    De acuerdo al “Estudio de Consumo de Medios Digitales 2008” realizado por la asociación Interactive Advertising Bureau México, a Internet acceden tres de cada 10 mexicanos que permanecen frente a la computadora un tiempo aproximado de 4. 49 horas diarias, aunque de este porcentaje, menos del 20 por ciento atiende a asuntos noticiosos o políticos. Internet, señala el estudio, no sólo forma parte de la vida cotidiana de los usuarios, sino que ha logrado generar “un vínculo afectivo que aporta un sentido de pertenencia y al mismo tiempo de independencia”. De ahí que muchos jóvenes –el 77 por ciento de los cibernautas mexicanos tienen menos de 35 años según datos de INEGI- consideren “invasivo” que los partidos y hasta el Instituto Federal Electoral se hayan entrometido en su espacio.

    Voto nulo: campaña más efectiva

    Mauricio González Lara, editor de Altaempresa.com., señala que la campaña virtual más efectiva en este 2009 no le pertenence a ningún partido: “La campaña política en Internet más efectiva en estas elecciones es la del voto blanco o nulo. Al ser una comunicación horizontal entre pares, la Red premia mucho la percepción de honestidad e integridad con que se percibe el mensaje, y más allá de lo que se piense del llamado voto blanco, lo cierto es que la indignación tras el rechazo al aparato partidista es real e innegable”.

    El experto en comunicación online acepta que, así fuera por unas semanas, el Partido Acción Nacional logró fijar mediante Internet la agenda política mediante los videomensajes del dirigente Germán Martínez:

    “Pero la dinámica no fue efectiva porque los internautas estuvieran al pendiente de sus mensajes, sino por el espacio y el interés que medios como radio y prensa le daban a lo que manifestaba Martínez en la Red. El interés era menos orgánico de lo que parecía”.

    El analista rechaza la efectividad de las actuales campañas políticas en Internet: “No basta con poner un banner o un sitio; es más, ni siquiera estoy convencido de la efectividad de esfuerzos más desarrollados como el que indudablemente ha realizado el candidato del PAN a jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi, con su BIgSodi.tv. Ya ni al caso hablar de frivolidades como las que hace la candidata del PRD a una diputación federal, Guadalupe Loaeza, con sus mensajes en el Twitter, los cuales han servido más como materia prima para chistes y burlas hacia su persona entre la comunidad twittera que como medio de convencimiento político”.

    El problema, apunta, es que para generar “un interés genuino online se requiere de creatividad e ingenio”: “La gente lo debe de percibir como un esfuerzo sincero y relevante para su vida, es por eso que la campaña más exitosa es la del voto nulo, porque se da de manera espontánea y captura el espíritu de la época”.

    ¿Medio idóneo para la guerra sucia?

    “Internet es tan adecuado o pernicioso como cualquier otro medio”, asegura González Lara, especialista en negocios, Management y cultura digital.

    “Un buen sitio de Internet te puede dar información completa y profunda de las propuestas y plataformas de un partido, la pregunta es si los candidatos utilizan la Red como se debe. Si las propuestas o las ideas son mediocres, Internet no las va a hacer interesantes”.

    Lo que sí destaca como ventaja de la Red es que, a diferencia de otros medios, permite “focalizar a la perfección el target al que se quiere llegar, a la vez que se obtiene una retroalimentación clara e inmediata de los potenciales electores”.

    En opinión del autor de Altaempresa.com, Internet posibilita la definición de expectativas, miedos e intereses de un target para utilizarlos en la creación de imagen de un partido. Asimismo, señala que la posibilidad de expresarse sin “cortapisas” contra un partido puede tornarse en señalamientos “injustos o falsos” que redunden en una guerra sucia que es imposible controlar. Y es que la inmensidad de la Red torna inviable cualquier intento de regulación:

    “Las autoridades electorales hacen el ridículo cuando le piden a Youtube bajar un video supuestamente difamatorio: uno, porque esa clase de parodias son moneda común en cualquier parte del mundo. Querer sancionar sólo refleja nuestro atraso cultural y falta de sentido del humor; y dos, para cuando Youtube baje un video seguramente éste ya se reprodujo cientos o miles de veces por toda la red. Es como querer acabar con una plaga de hormigas matándolas una a una. Es absurdo”.

    González Lara recuerda que no es la primera vez que Internet juega un papel importante en las campañas. El sitio de El Sendero del Peje, por ejemplo, jugó un papel relevante en el 2006 para desacreditar a los enemigos de Andrés Manuel López Obrador de manera arrolladora y denunciar el supuesto fraude electoral.

    “Debido a la creciente popularidad de las Redes Sociales en México, algunos candidatos han intentado crear comunidades dentro de éstas para atraer votantes. La intención es atraer personas entusiastas y activas en la Red que, al adherirse al proyecto del candidato, funjan como imanes para adherir simpatizantes. Los candidatos intentan atraer a trendsetters dentro de su tribu virtual y convertir a ésta comunidad en una caja de resonancia viral, no sólo en Internet, sino en el mundo factual en el que se desarrollan. A diferencia de otros medios publicitarios, no se requiere de una gran inversión ni infraestructura. Vaya, un candidato puede poner una comunidad en Facebook o adherir simpatizantes vía Twitter sin gastar un solo centavo. No es casual que el artífice de la estrategia online de Barack Obama en Estados Unidos fuera Chris Hughes, el cofundador de Facebook. Obviamente, el porcentaje de usuarios de Internet en México no es comparable al de Estados Unidos, pero hacia allá iremos, tarde o temprano”.(F)

    Para bajar el PDF de la versión original aparecida en el diario, dar click “aquí”

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    Música, movilidad y dinero

    Por Mauricio González Lara

    A estas alturas, el lector ya debe de haber visto alguna expresión de la campaña publicitaria multimillonaria que Nokia, el fabricante de celulares líder en el mundo, planea desdoblar para promover su gran apuesta para el 2009: Comes with music, un “ecosistema” orientado a competir por la supremacía del mercado musical en dispositivos telefónicos móviles, hasta hoy identificado con Sony Ericsson y, de forma más limitada en términos globales, por  Apple  (cuya tienda emblemática iTunes continúa siendo un sueño guajiro para todos los melómanos mexicanos). Para discutir esta nueva estrategia y sus implicaciones, entrevistamos a Francisco Lorenzo, Director General de Nokia México.

    Nokia ya no es un mero fabricante de teléfonos, sino un coordinador de experiencias móviles.

    Es cierto. La industria solía estar basada en el hardware: en el diseño y los “features” que le ponías al teléfono y que permitían diferenciarte de la competencia. Hoy, en cambio, la  presión proveniente de diversos frentes es muy intensa, en especial de los consumidores. Antes, el consumidor promedio se conformaba con un bonito diseño; ahora te exige cámara de tres megapixeles, diseño especial, GPS, etcétera. El consumidor ya ni siquiera concibe al producto como un teléfono, sino que demanda toda una experiencia atada a éste. El teléfono sustituye a otros productos que actuaban por separado; funge como un importante portal hacia un mundo complejo e íntimo que define al usuario. De ahí que Nokia adopte la visión de una empresa de Internet; es decir, nuestro objetivo es que lo que un consumidor realiza hoy a través de una computadora, lo haga a través de un teléfono. Trasladar Internet a un mundo móvil y personalizado con servicios de redes sociales, donde cada usuario pueda compartir todos aquellos contenidos que sean relevantes para su vida: fotos, música, videos, en fin. Tecnológicamente, la industria ya está madura en México. Desde el año pasado nos hemos reenfocado en la parte de datos y software. No creemos que el hardware deje de ser importante, sobre todo en nuestra categoría, donde el aparato en sí adquiere una dimensión simbólica y emotiva; sin embargo, estamos convencidos que el software va a adquirir una importancia de por lo menos el mismo nivel.

    Y ahí es donde entra el concepto Comes with music.

    La estrategia de Comes with music le viene como anillo al dedo a este redimensionamiento. Ya desde hace tiempo hemos empujado la inclusión de “features” como speakers y aditamentos que te permitan disfrutar más la música; ahora llevamos las cosas a un siguiente nivel con un servicio verdaderamente “disruptor” en el mercado. No hay nadie que te permita descargar música de un universo de dos millones de canciones sin perder la licencia de uso una vez pasado el año de servicio. Tú te quedas para siempre con la música que descargues. Por ahora no lo puedes quemar en CD, pero sí lo puedes pasar a varios dispositivos. Además, puedes cambiar la biblioteca de una computadora a otra cada tres meses. Lo mismo sucede si cambias de teléfono.

    En México nos quejamos, casi siempre con razón, de que las experiencias nos llegan incompletas. ¿El servicio que operará aquí es el mismo que el de otros países?

    México es la quinta nación en la que se lanza este concepto. En Latinoamérica, los mexicanos somos los más fuertes en cuanto a música: el 50 por ciento del mercado nacional se relaciona con un teléfono asociado a una serie musical. Se trabajó mucho en para que fuera una experiencia al nivel de cualquier otro país. Comes with music está sustentado en la tienda de música de Nokia, la cual opera igual para todas las regiones. Funciona así: compras el modelo 5800 Xpress, que es el primer teléfono “touchscreen” de Nokia; ingresas a la Nokia Music Store, sea por tu teléfono o computadora; escribes el código que viene con el aparato, que es una licencia de 16 dígitos; accedes a la biblioteca de la tienda, compuesta por dos millones de canciones provistas por Universal, Emi, Sony y Warner, así como por algunas independientes;  y ya, puedes empezar a descargar todas las canciones que quieras a precio cero. Una vez pasado el año de servicio, te quedas con la música que descargaste. La idea es que después de pasado ese tiempo, puedas seguir comprando música bajo dos modalidades: a través de un servicio a la carta, donde pagues una cierta cantidad por bajar una canción, o mediante extensiones de licencias por tres o seis meses para seguir descargando de manera ilimitada. El target al que vamos dirigido es amplio: de 15 a 40 años. En prepago, el 5800 Xpress estará a un precio de alrededor de 7,500 pesos; en planes, los cuales operan en función del número de meses a contratar, lo podrás conseguir hasta en 4,000 pesos. Es un precio muy competitivo. Esta manera de lanzarlo cumple una doble función: el software empuja nuestro primer “touchscreen”, que en sí mismo es un proyecto importante para Nokia, a la vez que el hardware brinda una plataforma idónea para la experiencia de música.

     
    En el primer cuarto del año, las ventas globales de Nokia cayeron en un 27%.  Los analistas fueron benevolentes con ustedes, pero aún así es una caída bastante notoria. 

    Los analistas no nos castigaron porque nosotros ya habamos previsto una desaceleración en el mercado a causa de la crisis, pero también influyó otro factor: mandamos el mensaje de que ya no íbamos a ser un mero fabricante de teléfonos, sino que ofreceríamos experiencias y soluciones que nos iban a reinventar como un jugador de peso en la nueva realidad tecnológica. En ese sentido, pese a la crisis, existe mucho optimismo, no sólo en Nokia, sino en la industria en general.

    Antes, los operadores eran los que solían ofrecer el software y las experiencias para el usuario. ¿Nokia retoma el control de esto con conceptos como Comes with music?

    Más que tomar el control, la realidad es que en este ecosistema fabricante/operador ambas partes se necesitan. Sería una mentira si te dijera que puedo prescindir del operador. Es imposible: para que Internet pueda estar en un mundo móvil que opere en cualquier parte es necesaria una red de 3G generalizada, y eso sólo lo puede brindar el operador. Los dos entendemos que nuestro futuro depende de que generemos conjuntamente valor agregado para el consumidor. Contamos con la madurez para no confrontarnos y transformar todo en un gana-gana para las tres partes: fabricante/operador/consumidor. Telcel cuenta con su tienda Ideas donde hay música, y Movistar probablemente en algún momento la tendrá. La libre elección del consumidor será la que marque la línea. Nuestra relación con Iusacell, Telcel y Telefónica Movistar es muy buena. Pese a que a veces hay momentos difíciles, no lo niego, los tres nos ven como un aliado esencial en esta etapa de ofrecer software y soluciones.

    Ya cuentan con una división de Interactive Solutions que prácticamente opera como agencia de publicidad web. Las barreras se diluyen.

    En la dinámica de creación de ecosistemas móviles, el llamado mobile advertising va a ser crucial. Es natural que hayamos lanzado esos servicios. En México aún sería prematuro comentar al respecto, pero hacia allá irá la tendencia. Todo cambia de una manera muy rápida. Hace cuatro años, nadie hubiera pensado que Google se iba a convertir tanto en una competencia como en un socio para nosotros, por ejemplo. La competencia para Nokia ya no sólo está representada por Samsung, Sony Ericsson o Motorola, sino que ahora cuentas con jugadores como Google, Apple y varios desarrolladores de software que confluyen en la misma realidad móvil. Es fascinante.  (F)

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    ¿Es México un buen destino de negocios?


    Por Mauricio González Lara

    Con presencia en más de 150 países, 22,000 empleados alrededor del mundo y un volumen de ventas de 27,800 millones de dólares en 2008, Carlson Wagonlit Travel (CWT) se ha posicionado como la agencia de viajes de negocios líder de Europa, Asia Pacífico y Latinoamérica.

    En entrevista, Douglas Anderson, CEO de CWT, nos cuenta los planes de su compañía para el 2009. Una buena noticia: pese a que la imagen de México se ha visto erosionada en el exterior a causa de la violencia generada por el narcotráfico, nuestro país será un activo estratégico para el crecimiento de CWT y la industria del turismo de negocios en los próximos meses.

    ¿Cuáles son los activos y las desventajas de México como destino de viajes de negocios?

    El primer activo es su locación, su proximidad a Estados Unidos. Otros puntos a favor son sus playas, sus precios, que son muy razonables en comparación con otros destinos, y su prestigio: México cuenta con una experiencia probada como destino ejecutivo, tanto por su infraestructura como por su servicio. Uno de los pasivos, por lo menos en estos momentos, es la inseguridad en la frontera norte. Eso debilita la imagen del país. No sólo necesitan resolver el problema de la inseguridad, sino realizar una labor mercadotécnica que le dé la vuelta a la mala prensa que han recibido en el exterior.

    ¿Les han pedido a sus clientes que reconsideren al país como destino para sus reuniones o convenciones a causa de la violencia?

    Hay que dimensionar bien las cosas. Estos problemas de inseguridad de ninguna manera implican que México no sea un buen lugar turístico, sea para negocios o placer. Yo he vacacionado cuatro veces en México y mi experiencia siempre ha sido increíble. En el ámbito de los viajes por negocios, una prueba de que consideramos al país como un excelente destino para convenciones y juntas es que nosotros mismos en Carlson Wagonlit Travel acabamos de realizar nuestra reunión corporativa en la ciudad de México. Probablemente no recomendaría a Ciudad Juárez como el lugar apropiado para una reunión, pero no dudaría en recomendar Monterrey, Guadalajara o incluso alguna playa, si la intención del encuentro es más relajada.

    Consideramos que el problema de la inseguridad está focalizado y que ustedes cuentan con muchos atractivos. Prueba de ello es que el 2008 fue un año excepcional para nuestra compañía en el país: la empresa promovió más de 180,000 viajes con un impacto en la economía mexicana de casi 800 millones de pesos (1). De hecho, no sólo es México: Latinoamérica es la región que más rápido está creciendo en el ramo de los viajes de negocios.

    ¿Cómo garantizar la seguridad de los ejecutivos en destinos peligrosos? ¿Cuentan con planes de emergencia?

    No podemos garantizar eso. No contamos con un staff de seguridad, ni damos ese servicio. Somos una agencia de viajes de negocios. Lo que si podemos hacer, sin embargo, es proveer de información pormenorizada a nuestros clientes sobre la locación y las actividades de sus ejecutivos. Si sucede una crisis en, digamos, Bombay, como fue el caso hace unos meses, nosotros podemos decirle a nuestros clientes el hotel y agenda de traslados de sus ejecutivos. Es, en términos generales, un sistema de rastreo que monitorear a los individuos con el fin de generar certeza en torno a su locación. Otro ejemplo: en el avión que acuatizó hace unas semanas sobre el Río Hudson iban varios ejecutivos de nuestras empresas clientes. Este sistema de monitoreo nos permitió dar una información exacta del estado en que se encontraban. También tenemos planes de contingencia; es decir, ante una emergencia o un imponderable grave, contamos con mecanismos colaterales de reservaciones y transporte para asegurar en la medida de lo posible que esos ejecutivos puedan salir del lugar. Repito: no podemos garantizar su seguridad, pero sí les brindamos mayores certezas e información. De eso se encarga nuestro centro de emergencia en Londres, el cual opera las 24 horas del día los 365 días del año.

    ¿Cómo le ha afectado la crisis a CWT? Lo primero que recortan las empresas casi siempre son los viajes.

    Antes de esta crisis, la industria de los viajes de negocios en el mundo venía creciendo a un ritmo de seis por ciento anual. La gente estaba viajando más. La crisis comenzó a visualizarse en Estados Unidos en el primer cuarto del 2008, cuando comenzamos a registrar decrementos en las reservaciones. En EU, el mercado se cayó desde el año pasado. En Europa, el mercado de hecho creció durante la primera mitad del 2008, y luego ha experimentado un decrecimiento gradual en los meses subsecuentes. Ante esto, en términos de transacciones globales, estamos un 15 por ciento abajo de lo proyectado en años anteriores. Ahora bien, Latinoamérica está creciendo a un ritmo muy acelerado, y México en especial, fue el país que más creció en términos de ventas. Para enfrentar el problema de esta crisis hay que entender una diferenciación: no es que las compañías no quieran viajar, sino que no quieren gastar. Al principio, obvio, las empresas sobrereaccionan y recortan los viajes. No obstante, ya pasado el shock inicial, la misma realidad las ubica y toman conciencia de que no pueden eliminar los viajes totalmente. Nosotros vemos ahí una oportunidad de negocio única, pues podemos ayudarles a encontrar una fórmula que minimice al máximo todos los gastos innecesarios, a la vez que les oriente con el fin de conseguir mejores precios. Siempre habrá viajes, porque siempre habrá negocios.

    ¿Hay algún factor cultural que juegue en esto? Por ejemplo, menos de 10 por ciento de los estadounidenses cuenta con pasaporte. ¿Esto significa que los ejecutivos norteamericanos prefieren evitar los viajes si cuentan con la oportunidad de hacerlo?

    Nunca me habían hecho esa pregunta. En Europa, por la misma proximidad entre los países es más fácil viajar. En Estados Unidos, en cambio, el país es tan grande, que viajar entre estados puede equivaler a una travesía larga. Eso quizá ha ayudado a que en Estados Unidos sean un poco más renuentes al viaje. Sin embargo, esa actitud está cambiando y la globalización ha empujado a que quieran involucrarse más con el mundo. No lo sé, es interesante. Ya tampoco es una opción: una compañía estadounidense que alcanza un cierto tamaño casi está obligada de facto a globalizarse y buscar mercados más allá de sus fronteras. La renuencia cultural pasa a un segundo o tercer plano. Si quieres crecer, tienes que viajar.

    Háblame sobre tus programas de Responsabilidad Social. La industria de los viajes siempre es criticada, no sé si justa o injustamente, por contribuir a un mayor uso de combustibles contaminantes.

    Tenemos un programa que le permite calcular a nuestros clientes la “huella de carbono” que dejan sus viajes, para que de esta manera puedan, primero, seleccionar las opciones de gastos menos contaminantes, y dos, resarcir el daño. Esa calculadora está en nuestra website. No es demagogia ni una mera cuestión de imagen, ni para nosotros ni para nuestros clientes. Es más, yo te diría que alrededor de 75 por ciento de nuestros clientes de corporativos multinacionales preguntan por nuestros programas de sustentabilidad. Es un factor en su toma de decisiones.

    Imagino que las empresas se orientan por el costo, pero los ejecutivos que de hecho usan los servicios contratados por sus compañías deben evaluarlos más en función de la comodidad del viaje. ¿Están peleados el costo y el confort?

    Es una pregunta muy interesante, porque el costo y el confort no forzosamente son antagónicos, pero con frecuencia pueden estar en conflicto. Nuestro objetivo es entender las necesidades y prioridades de negocios del cliente, y a partir de ahí configurar un programa que les permita mantener siempre la certeza de que esas prioridades están siendo atendidas. El programa es lo importante. No concentramos nuestros esfuerzos en la experiencia de una persona en específico, sino en que el programa general sea el que nos solicitó el cliente, que es la empresa. Si el ejecutivo que se encuentra viajando recibe lo que establece el programa, entonces nos damos por bien servidos. Asimismo, si un ejecutivo solicita un servicio que no se encuentra dentro de los parámetros establecidos en el programa, alertamos a nuestro cliente.

    Eso no significa que el bajo costo va a ser siempre el parámetro. También contamos con servicios VIP si así lo establece el programa que formulamos junto con el cliente. Algunas compañías, por ejemplo, desean que algunos de sus ejecutivos o su director vuelen en primera clase. No es mi caso, pero hay compañías en que así sucede. Obviamente, uno de los atractivos para contratarnos es la reducción de costos en los viajes. Tenemos una media de 20 por ciento en reducción de esos gastos, aunque con algunos clientes reducimos un porcentaje aún mayor. Eso nos convierte en una opción inteligente en tiempos de crisis. Contamos con una gran capacidad para negociar precios y tarifas bajas. Otra parte muy importante de nuestro negocio es ofrecer información detallada en torno a los viajes contratados por las empresas, para que éstas puedan también evaluar y dar un seguimiento de sus actividades. Este aspecto es de gran utilidad para los corporativos, pues contribuye a la transparencia y una mejor gobernanza.

    ¿No viajas en primera clase? ¿Un CEO de tu estatura?

    No, si es por negocios, siempre viajo en clase turista.

    Cuando buscas inspiración, ¿qué película ves?

    Salvando al Soldado Ryan.

    ¿Qué debo leer de esa respuesta? ¿No se deja a nadie atrás en CWT?

    ¡A nadie! (F)

    - - - - -

    1) El director de CWT México es Mauricio Baranda. Su reto para el 2009: consolidar el crecimiento obtenido durante su exitosa gestión en un contexto complejo para la industria. Según datos ofrecidos por CWT, la crisis obligará a alrededor de 300 agencias mexicanas a cerrar sus puertas (esta cifra representa un 10% de las agencias existentes en suelo azteca). No la tiene fácil.



    Turismo y crisis: el ejemplo canadiense

     

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    Por Mauricio González Lara

    JWT, la renombrada agencia de publicidad, nos ha compartido en exclusiva un análisis elaborado por Ann Mack, directora de Trendspotting de JWT New York, en torno  a la problemática que la industria turística enfrentará en el corto y mediano plazos.  Una de las industrias que más va a sufrir a causa de la crisis es, precisamente,  la turística. De hecho, ya casi todos los países líderes en el ramo comienzan a reportar caídas en la ocupación de 10 a 20 por ciento. La situación seguramente emporará una vez pasada la temporada decembrina.  Ante esto,  van algunos de los puntos más sobresalientes del documento, el cual ofrece varios elementos interesantes para comprender cómo se comporta el turismo hoy. Asimismo, a manera de propuesta, concluímos con un vistazo a la innovativa campaña que la Comisión de Turismo de Canadá ha lanzado en nuestro país.

    *Los turistas de hoy están redefiniendo la manera en la que entienden las vacaciones. Algunos buscan experiencias más auténticas y significativas, mientras otros perciben al viaje como un rito de autodescubrimiento. El punto a comprender es que, en un contexto de crisis, el viajero ya no se va a conformar con unas vacaciones entretenidas, sino buscará que la experiencia sea genuinamente  transformadora. En ese sentido, las ofertas tradicionales de “sol y arena” ya no serán suficientes, en especial para  el turista proveniente del extranjero.

    *Ante la reducción del turismo extranjero, la opción que deberán tomar las mayor parte de los destinos turísticos, sobre todo los de playa, será la de reducir tarifas y conformar paquetes seductores para atraer al turismo nacional. Estas son buenas noticias para el turista clasemediero con un empleo seguro a prueba de crisis, pues es el momento idóneo para conocer experiencias premium que anteriormente le estaban vedadas a consecuencia del precio.    

    *En las crisis, el concepto de “staycation” ( “vacaciones en el mismo sitio”) tiende a popularizarse. No es casual, por ejemplo, que en la pasada temporada veraniega uno de las pocas cadenas relacionadas con el turismo que presentaron buenas cifras fuera Six Flags. La gente no va a salir de su ciudad en busca de mero entretenimiento, si lo puede encontrar a un precio de descuento en un parque de diversiones. Los niños, además,  no notan la diferencia. Si se quiere atraer al turista, hay que  seducir al adulto, y no tanto a su familia.

    *De acuerdo con un sondeo realizado por Orbitz y Business Traveler, el  número de  viajes de negocios se ha incrementado en más de un 20% desde el 2007. Si bien es predecible que los viajes de negocios se contraigan, es predecible que ese segmento no sufra con la intensidad del turístico. No obstante, los días de viajar en primera clase, la famosa business class, han terminado. Las empresas,  salvo contadas excepciones, optaran por enviar a sus ejecutivos en las condiciones más baratas posibles; es decir, en vuelos parcos y “red eye” (los famosos tecoloteros, que ofrecen precios más baratos en horarios incómodos). En lo que se refiere a aerolíneas pequeñas y especializadas en vuelos business class, el destino más seguro es la quiebra.     

    *Un buen ejemplo para ilustrar cómo se debe manejar un destino turístico ante la crisis es el representado por Canadá. La popularidad de las  “staycations” entre los estadounidenses, agudizadas por la creciente debilidad del dólar, provocó una marcada caída del turismo a mediados de año en ciudades como Vancouver, Montreal y Toronto. Lejos de lamentar la pérdida de viajeros de su vecino del Sur, Canadá se ha concentrado en atraer la atención de viajeros de otros países; en especial, a aquellas personas con la fortuna  de pertenecer a ese sector privilegiado con la suficiente liquidez para nunca abandonar  la perpetua búsqueda de la sofisticación, con o sin crisis. Y no estamos hablando de banqueros suizos o petroleros en Dubai, sino de… ¡mexicanos!  

    * Así es: una buena opción para el viajero mexicano  premium que quizá ya no pueda fugarse a  algún destino exótico, pero tampoco quiera  repetir un destino playero, es descubrir que el norte no termina en Estados Unidos. Así lo hicieron Felipe Fernández (director de producción) , Mónica Patiño (Chef extraordinaria) y Julia y Renata Franco (diseñadoras de moda). Las andanzas canadienses de estos mexicanos  son la esencia de la campaña más reciente del gobierno de nuestro otro socio del TLCAN por interesar a los viajeros mexicanos a visitar su país. Presentada como una divertida bitácora de viaje  multimedia y orientada principalmente a un target A – B, este esfuerzo es quizá la campaña turística online más inventiva que se haya hecho en nuestro país, y  se puede disfrutar en myspace.com/viajeacanada y viajeacanada

    *Me pregunto si los empresarios de nuestro país, en coordinación con la secretaría de Turismo encabezada por Rodolfo Elizondo, están haciendo algo tan innovador como el ejemplo canadiense para promover a México en el exterior. Vaya, me pregunto si estarán haciendo algo, cualquier cosa. (F)

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    Más sobre su primer libro de negocios, Responsabilidad Social Empresarial, "aquí"      


    La globalización según Lorenzo Zambrano

     

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    Por Mauricio González Lara

     

    Si le preguntáramos a los directivos empresariales mexicanos qué significa ser una empresa global, estoy seguro que la mayoría respondería que equivale a ser una organización que opera en mercados extranjeros.

     

    Es un error conceptual muy lamentable; una equivocación que desnuda nuestro retraso y estrechez de visión.

     

    Pero vamos por partes. ¿Qué es la globalización? Si la entendemos en su acepción más amplia, la globalización es un proceso de creciente interdependencia, producto del avance tecnológico,  que orilla  a los distintos países del mundo, así como a sus organizaciones y ciudadanos,  a establecer como base de viabilidad y convivencia una serie de valores compartidos en los planos económico, político, social y cultural.

     

    Este proceso parte de una cadena de transformaciones en diversos frentes que confluyen durante la segunda mitad de los 80 y explotan en los 90: el fin de la guerra fría, la consecuente consolidación de la “democracia de libre mercado” como modelo a seguir por Occidente, la predominancia del computador personal en la vida cotidiana, el nacimiento de Internet, la digitalización de la vida moderna, la omnipresencia de los medios de comunicación, la aparición de un mainstream cultural omnipresente, la institucionalización del activismo de las minorías en torno a una mayor equidad étnica y sexual, por citar las aristas más importantes, han sido  algunas de las revoluciones que han eliminado, tanto literal como alegóricamente, las distancias que antes dividían al mundo.  

     

    Dramáticas todas ellas, a veces estas revoluciones se han dado de manera silenciosa pero contundente (parece mentira, pero, hasta hace apenas un par de décadas el correo electrónico sonaba a ciencia ficción); otras, en cambio, han generado el encono de grupos que perciben a la dinámica globalizadora como un factor que sólo profundiza la concentración de capital (los famosos “globalifóbicos”); y algunas, incluso, han detonado la resistencia violenta de sociedades que las perciben enemigas su misma razón de ser, como sería el caso del fundamentalismo islámico. 

     

    Vivir la globalización es adoptar nuevos valores, y no simplemente abrir oficinas fuera del país, ni mucho menos es limitarse a ir de compras a Houston y poseer un iPod; significa, en especial, premiar el talento y rodearse de los mejores, sean estos mexicanos, tailandeses, o chinos. No hay de otra: la oferta es global y los límites para escoger no existen. El problema radica en que en una cultura como la mexicana, donde la mayor parte de las compañías son familiares y se premia más el apellido que el talento, ser global, con todo lo que esto implica, resulta complicado: a la empresa se le ve como un patrimonio familiar (en el mejor de los casos), o como un botín (en el peor), y no como a una organización que demanda ser manejada por una “talentocracia”, lo que redunda en organizaciones menos competitivas. Los hombres de negocios que no entiendan esto y se sigan comportando de manera cerrada están destinados a fracasar. En exclusiva (*), Lorenzo Zambrano, director de Cemex, quizá la empresa más globalizada de México (con presencia en 50 países y una facturación de 15,000 millones de dólares anuales), lo explica así:

     

    Una cosa es tener una compañía con una alta diversidad de mercados geográficos y otra cosa es ser global. Es muy diferente. Nunca asumimos, o por lo menos a mi me pasó por la cabeza, que los mexicanos no podíamos ser exitosos fuera del país. Queríamos expandirnos y tomamos riesgos. Cemex se ha manejado siempre como una “meritocracia”. El que sube es porque se lo merece, independientemente de dónde haya nacido. Son personas muy entregadas a su trabajo. Son personas que tratan de hacer las cosas muy bien. Ya superamos por mucho el que solamente alguien de cierta familia o cierto lugar pueda ocupar ciertos puestos.

    El que es capaz sube y se acabó. Eso lo reconocimos pronto. (…) El talento gerencial no necesariamente está en una familia, puede estar fuera. Es muy difícil implementar esto, en especial en empresas familiares, pero es algo que se tiene que hacer si en verdad se aspira a la globalidad. En el fondo, para poder tener credibilidad con los socios, con los accionistas ajenos al grupo familiar, con las instituciones financieras que pueden hacer viable muchos proyectos, y hasta con la sociedad, se tiene que manejar así.

    Si tan sólo todos nuestros empresarios pensaran así.

    *Esta entrevista forma parte de una serie de charlas entabladas entre  Lorenzo Zambrano y Cosme Furlong, incluidas en exclusiva en mi libro Responsabilidad Social Empresarial. Si deseas más información saber más sobre el libro, haz click “aquí”.

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    ¿Por qué desconfiamos de los ricos?

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                                                                               Por Mauricio González Lara

     

    Hace unos días, en una reunión, una amiga sacó el tema de los usos y costumbres de la clase acomodada en México, así como de las percepciones que los otros sectores tienen de, dare I say it?, la "burguesía".

     

    Uno de los consensos era que en México ser rico parece ser algo malo por naturaleza. No es bien visto ser rico en tierras aztecas, pues casi siempre existe un "sospechosismo" en torno al origen de tal riqueza. Ejemplo: cuando se habla de la riqueza de Bill Gates, de alguna manera, así sea por asociación semiconsciente, también se habla de la supremacía tecnológica de Estados Unidos; cuando se habla de la riqueza de los “amos de México”, en  cambio, resulta francamente difícil no pensar en monopolios y privatizaciones de discrecionalidad cuestionable.

     

    Este "sospechosismo" antiburgués no siempre está  bien fundamentado (es más, admitámoslo: con frecuencia es el disfraz de un rencor social simplón y bastante loser). Sin embargo, es indudable que se desdobla en un ámbito propicio para, por lo menos,  favorecer la duda razonable.

     

    Si uno lee cualquier revista nacional de negocios, sobre todo alguna con un ranking de riqueza, comprobará que los grandes empresarios de México casi siempre provienen de las mismas familias (o "dinastías", como diría mi profe rojo de la universidad). Esto no pasa en, digamos, Estados Unidos. Sí, seguro, hay algunos nombres que se han vuelto lugar común en años recientes (Gates, Buffett), pero en revistas como Fortune o Fast Company tampoco es raro ver a un chavo de origenes clasemediero estilo Mark Zuckerberg (el inventor veinteañero de facebook) al que se le ocurrió una muy buena idea que supo transformar en un negocio exitoso.

     

    Ese es el American dream, indeed; el éxito en Estados Unidos de lo que algunos académicos denominan como “la reproducción de la ideología”. Sí, claro, se ve difícil que un lavaplatos inmigrante y sin educación la llegue a pegar como el blanquito clasemediero Zuckerberg, pero ya basta de fingir demencia, la movilidad de las clases sociales de Estados Unidos va a velocidad luz si la comparamos con la de países como el nuestro, tan aquejado por una ancestral dinámica de castas. Esa es la realidad.

     Así que sí, ni modo, concuerdo con Henry Ford: "después del primer millón del dólares, nadie es inocente." Evidentemente, la pregunta es si vale la pena conservar algo tan abstracto e inservible como la inocencia cuando uno recibe los muy tangibles placeres de ese primer millón de dólares. (F)

     

    Más sobre ricos, empresarios y sus responsabilidades: Calderón, los empresarios y la telenovela nacional

    De empresas familiares y videojugadores con "mamitis"

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    Por Mauricio González Lara

    De entre todos los subgrupos de consumidores masculinos jóvenes, quizá el que más dinamismo muestre en los años por venir sea el compuesto por los “Yugs” (denominado así por sus siglas en inglés: Young unmarried gamers, o “jugadores jóvenes no casados”). Los “Yugs” son, como su nombre lo indica, videojugadores en sus veintes y treintas que destinan una buena parte de su ingreso a consumir consolas y videojuegos.

    México, con sus altos niveles de piratería, no era considerado hace apenas unos años como un país clave en el mercado de los videojuegos, o por lo menos, no tan relevante como otras naciones subdesarrolladas (sólo Microsoft, en una jugada que le ha permitido posicionarse ventajosamente, se preocupó en crear una oficina enfocada cien por ciento al desarrollo de sus consolas Xbox en suelo azteca, la cual es dirigida hoy por Jaime Limón). El futuro inmediato luce muy distinto. Según el Mexico Video Games Market Report 2007, elaborado por la America News Intelligence,  para el final de la década el mercado mexicano de los videojuegos podría detentar un valor superior a los mil millones de dólares. El factor del cambio: tradicionalmente, los hombres mexicanos de clase media tendían a salirse de casas de sus padres a una edad promedio de 23 años,  cuando contraían nupcias y emigraban a su nuevo hogar familiar. Hoy, la edad promedio de matrimonio es de alrededor de 28 años para hombres, y 25 para mujeres; es decir, los jóvenes mexicanos se están quedando a vivir con sus padres una década más de lo acostumbrado, lo que implica un flujo de efectivo extra que muchos consumen en materia de entretenimiento.

    Como videojugador amateur que soy, la noticia me llena de gusto. Apenas hace dos años, cuando relataba con orgullo mis andanzas en el Grand Theft Auto: Vice City, todavía alcanzaba a detectar miradas de conmiseración por parte de varios colegas de mi generación. En unos cuantos años, estoy seguro, esas miradas serán inexistentes ante la aceptación general de los videojuegos. Sin embargo, hay un  lado oscuro en esta noticia que va más allá de los videojuegos en sí: a contracorriente de lo que sucede en otras naciones más desarrolladas, donde la independencia es motivo de honor, lejos de aventurarse a vivir solos y generar más riqueza, un amplio sector de los veinteañeros mexicanos, e incluso varios treintañeros, son incapaces de experimentar los placeres y las responsabilidades de una vida soltera sin una familia que los resguarde. La mayoría de los mexicanos abandona la casa familiar para casarse y formar otro hogar. La soltería los aterra, sea porque prefieren ahorrarse los gastos que implica el vivir solo, sea por miedo a la soledad, sea por mamitis, en fin, pero el mexicano promedio de clase media alta es hijo de sus papis hasta que él mismo se convierte en papi o mami.

    Al mexicano promedio le aterra el escenario de independizarse de sus padres, ya sea por incapacidad o decisión propia. Las cifras así lo demuestran. Según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, al cierre del año anterior, cerca de 22.8 millones de personas ocupadas contaba con un vínculo familiar con su jefe laboral. Es decir, 52 por ciento de la población ocupada total trabaja con familiares, y este nivel crece a una tasa anual de 4.3 por ciento.

    La falta de oportunidades en el mercado laboral ha motivado que los negocios familiares generen sus propias redes de trabajo y contraten parientes, nivel que se elevó a cifras nunca antes vistas en todas sus categorías. Los vástagos son los que gozan de mayor preferencia: 12.3 millones de personas --28.1 por ciento de los 44 millones de personas ocupadas que hay en México- tienen como jefe a uno de sus padres, lo que representa un incremento de 4.9 por ciento respecto al 2006.

    Vivir con los padres, ¿necesidad o comodidad?

    La situación de que los hijos trabajen con los padres  no es exclusiva de pequeñas empresas y también se presenta en los grandes corporativos (basta con ver una lista de las compañías más grandes de México para corroborar que en una buena parte de ella sus directivos están relacionados sanguíneamente). Asimismo, también se podría argumentar que la situación no es exclusiva de México y se presenta en todo el mundo, por lo que el fenómeno no tiene nada de malo.  Ambos argumentos, empero,  son rebatibles. En principio, el hecho de que las principales empresas de México sean familiares habla en sí mismo de dinámicas oligárquicas y alianzas donde se ha privilegiado el control vertical por encima de la institucionalización que toda empresa moderna debería seguir para prevalecer en el tiempo. No hablo de todos los casos, pero una buena parte de las empresas más importantes del país aún son controladas por esquemas de mando propios de la era industrial, y no de la era del conocimiento, como debería ser.

    En el caso de empresas familiares globales, éstas han pasado por un proceso en que el grueso son públicas y los miembros de la familia ya ni siquiera cuentan con influencia real en la toma de decisiones. La familia Walton, estoy seguro, no administra Wal Mart, y lo más seguro es que sus miembros más conspicuos se limiten a recibir su parte como shareholder y disfruten su herencia en alguna playa española. Esto es saludable, pues permite que se dé una movilidad al interior de las organizaciones que privilegia el talento y la innovación, ambas características esenciales para competir con éxito en la globalización. Y es que para los veinteañeros y treintañeros clasemedieros que trabajan en el negocio de la familia, y que hoy están echando concha en casa de sus padres mientras juegan Rockband, les tengo muy malas noticias. En México, la permanencia de los negocios de parientes muestra una clara tendencia: sólo el 40% logra pasar exitosamente y en armonía a la segunda generación. Esto significa que, seis de cada diez de ellos son vendidos, fragmentados o quiebran al ser conducidos por los descendientes del fundador. Más aún, solamente el 4 por ciento de esas compañías llega triunfalmente a la tercera generación. Es decir, el 96 por ciento de las empresas familiares nunca llega a ser manejada por los nietos del fundador.

    Así que si eres un egresado universitario y aún vives en casa de tus padres, no por necesidad económica, sino porque simplemente se te hace más cómodo, te conmino a salir del cobijo familiar y a tomar riesgos que vayan más allá de romper el joystick. Es lo más saludable para ti, para tu familia, y para el país en su conjunto. (F)

    Más info:

    Obviamente, no todos los "Yugs" viven con sus padres y trabajan en negocios familiares. Hay un sector (minoritario, pero existente y a la alza) que se comporta de manera muy compleja, sobre todo en su consumo. Para saber más de este consumidor, lee El nuevo consumidor masculino en Altaempresa.com

     

    ¿Por qué la TV mexicana es tan mala?

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    Por Mauricio González Lara

    No sé exactamente cuál fue el punto de quiebre en el que la televisión –o mejor dicho, la televisión estadounidense- comenzó a tornarse interesante.  ¿El fenómeno de Twin Peaks, la serie del cineasta David Lynch,  en los 90? ¿La posibilidad de transmitir contenidos sin censura y en formato largo en televisión por cable? ¿La conveniencia mercadotécnica de contar con series cuyo desarrollo narrativo pudiera extenderse por muchos años y venderse en DVD (curioso: la gente ahora ve más series de TV por DVD que por televisión)? 

    Quizá el fenómeno de "ficción televisiva de calidad" empezó en otros países –la alemana Berlin Alexanderplatz (la serie de Fassbinder), a la polaca Decálogo (Kieslowsky)-, pero la TV estadounidense ha llegado a una etapa en la que se pueden ver trabajos de mucho mayor interés que en el 90% del cine que se estrena comercialmente. Hay algunas obras maestras que serán piedras de toque del trabajo audiovisual más destacado y complejo de la historia (Los Soprano, Twin Peaks), algunos trabajos interesantes pero poco consistentes (Six Feet Under), reimaginaciones sorprendentes (la nueva Battlestar Galactica) y entretenimiento fácil pero efectivo (24, Nip/Tuck).

    La televisión está cambiando radicalmente. No sólo en Estados Unidos. En todo el mundo están surgiendo expresiones orientadas a cambiar nuestra percepción de lo que en otras épocas solíamos descalificar como “la caja boba”. Sin embargo, en nuestro país, el atraso en los contenidos es aún bastante pronunciado, amén de que en el aspecto de negocio la mexicana es una televisión sumamente rentable. Ha habido algunas mejoras: la más destacada, sin duda, en materia de apertura informativa (la TV de hoy poco tiene  que ver con la prensa vendida de antaño), pero en el rubro de entretenimiento el panorama es desolador.

    Salvo contados intentos -sobre todo en la esfera del cable: Capadocia (HBO), Tiempo Final (Fox)-, las televisoras siguen en la tónica de tratar al espectador como retrasado mental. Peor aún, tras varios años de vanagloriarse como fuentes originales de contenidos, Televisa y TV Azteca cada vez recurren más a modelos copiados del exterior, sea en series que en su intento por asemejarse a sus pares estadounidenses lo único que generan es pena ajena (la barra nacional de canal 5), o mediante copias baratas de lo peor de la televisión argentina (¡con todo y escritores y productores argentinos incluidos!).

    La TV mexicana hoy     

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    En aras de contar con una idea más clara del problema, charlamos con Alvaro Cueva, quizá el único crítico serio de espectáculos especializado en TV del país. Su conclusión es demoledora: la TV mexicana de entretenimiento es mediocre no por falta de talento, sino porque así lo desean los empresarios que la controlan.

     

    ¿Por qué hay tan mala televisión en México? ¿La buena TV no es negocio?

    No, no es porque sea mal negocio, es por mediocridad. HBO y Discovery Networks, por ejemplo, amasan fortunas anuales produciendo y transmitiendo televisión de alta calidad. Los empresarios mexicanos son mediocres, quieren obtener mucho invirtiendo poco. Ahí está el resultado en la pantalla. No saben de lo que se pierden. No es tampoco, como muchos sostienen, por falta de talento. Me parece una aberración que el talento mexicano sea sumamente apreciado tanto en Hollywood como en los mejores festivales de cine del mundo, y que a la hora de hablar de televisión, seamos el hazmerreír de América Latina.

    ¿Estamos condenados a ver telenovelas por siempre?

    El problema de las telenovelas no son las telenovelas. Las telenovelas son un género muy concreto y respetable.  El problema es que en México sólo “triunfamos” haciendo telenovelas y país que sólo se concentra en una sola línea de productos, país al que se lo lleva la tristeza.

    ¿Es un mito que la clase media alta no ve telenovelas?

    Así como hay gente pobre que compra excelentes series piratas en los tianguis, hay gente rica que usa su cable o su antena para ver telenovelas. No es una cuestión de dinero, es una cuestión de distribución. El mexicano ve telenovelas porque representan una tradición, porque las telenovelas emiten mensajes que le dan seguridad y poder a las audiencias que no tienen seguridad ni poder sobre nada en sus vidas. Es más complejo de lo que parece y, aunque suene medio triste, no tiene nada de malo. Las telenovelas también cumplen con ciertas funciones sociales.

    ¿Por qué Sky es tan fuerte en México, a diferencia de otros países donde el cable es rey?

    Por nuestra geografía. México es un territorio muy agreste, cablearlo todo es complicadísimo. SKY es la solución perfecta para esta nación.

    ¿Por qué la TV mexicana, que se vanagloriaba tanto de ser fuente original de contenidos, ahora copia tanto a otras televisiones? En tiempos recientes, por ejemplo, a la argentina

    La gente que trabaja en la industria de la televisión mexicana, por su relación con las más altas esferas de poder político, siempre ha sido muy habladora. México jamás ha sido fuente original de contenidos. La mayor parte de sus productos, desde sus primeras telenovelas hasta sus más recientes programas de concurso, siempre han sido refritos de la radio, del cine y de lo que se hace en Estados Unidos, Europa y Sudamérica. Ha habido excepciones como “El chavo del ocho” o las telenovelas de Miguel Sabido, pero siempre hemos sido unos copiones profesionales. El problema es que esto se nota más en la actualidad por las facilidades con las que contamos ahora para mirar lo que se hace en otras partes del mundo y comparar. Por otro lado, hoy se habla mucho de la presencia argentina en la televisión mexicana. Yo no le veo nada de malo. Nuestra televisión es una televisión global y sería muy enfermo suponer que los únicos aptos para trabajarla fuéramos los mexicanos. Y no nada más hay argentinos, hay cubanos, colombianos, chilenos y españoles, entre muchas personas de otras nacionalidades más que colaboran y conviven con el talento nacional. Aguas con la xenofobia.

    Lo enfermo es que copiamos más lo malo que lo bueno. ¿Cuál es el futuro de otra clase de proyectos, como Proyecto 40 y Cadena 3?

    La televisión de nicho es sólo eso, televisión de nicho, y su futuro está en saberse entender así, en perfeccionar todavía más su nicho, en encontrar la manera de vender eso, en no pretender competir contra las grandes cadenas.

    ¿Se deben abrir más concesiones de TV?

    Por supuesto que sí, pero sería interesante investigar cuáles van a ser los contenidos que pudieran ofrecer esas nuevas concesiones porque para ver más pan con lo mismo.

    ¿Por qué no hay crítica de TV en México?  Casi todo el periodismo de espectáculos es cobertura de chisme que opera en sí mismo como material promocional para Televisa y TV Azteca.

    Porque hacer crítica de televisión de verdad es una friega. Cuesta mucha en tiempo y dinero, y en un país como México donde la televisión es un poder fáctico, es más delicado hablar y escribir bien de televisión que hablar y escribir bien de política. El tema del periodismo de espectáculos en México es tremendo. De entrada, porque los medios nacionales le están llamando periodismo a algo que no lo es; le llaman periodismo de espectáculos a una mutación de entretenimiento rosa con publicidad y nota roja. Los medios están engañando a la gente.

    ¿La crítica de TV seria es desalentada o mal vista por las televisoras?

    Hay de todo, desde ejecutivos que la respetan hasta estrellas que la desprecian. Los críticos de verdad no trabajamos para que la industria o el público estén de acuerdo con nuestras ideas, trabajamos para provocar reflexiones.(F)

    Más info: Ricardo Salinas Pliego, entrevista exclusiva